Marcela Gracia Ibeas fue maestra y protagonista de uno de los episodios más singulares y pioneros en la historia de los derechos LGTBI en España. Junto a su pareja, Elisa Sánchez Loriga, con quien compartió vida y profesión, protagonizó un matrimonio que desafió abiertamente las normas sociales, religiosas y legales de su época. Para poder casarse por la Iglesia, Elisa adoptó una identidad masculina, lo que les permitió formalizar la unión, convirtiéndose así en el primer matrimonio entre dos mujeres del que existe constancia documentada en el Estado español. El suceso generó un enorme escándalo mediático y persecución judicial.
Tras descubrirse su verdadera identidad, la pareja fue denunciada, perdió sus empleos y se vio obligada a huir, iniciando una vida marcada por el exilio y la precariedad. Con el tiempo, su historia pasó de ser silenciada a ser reivindicada como símbolo de resistencia, amor y valentía frente a la represión moral e institucional. Hoy, Marcela es recordada como una figura clave en la memoria histórica del movimiento por la diversidad afectivo-sexual en Galicia y en toda España.