Ernestina Otero fue una maestra y educadora gallega que destacó por su compromiso con la educación y la mejora de la enseñanza pública en Galicia. Nacida en Redondela en 1890, se formó como maestra en Pontevedra y posteriormente en la Escuela Superior de Enseñanza de Madrid, donde entró en contacto con las innovadoras tendencias pedagógicas vinculadas a la Institución Libre de Educación.
A lo largo de su trayectoria profesional, realizó una importante labor educativa, especialmente en la Escuela Normal de Pontevedra, donde no solo fue maestra, sino también directora. Asimismo, presidió la Concejalía Provincial de Educación Primaria de Pontevedra. Desde estos espacios, impulsó diversas iniciativas destinadas a mejorar el acceso a la educación y fortalecer el sistema educativo: se promovieron campañas para fomentar la asistencia escolar, se apoyó la creación de nuevos centros educativos y se ampliaron las oportunidades educativas para adultos.
Durante este periodo, también se fomentó la colaboración con los ayuntamientos para aprovechar recursos educativos como campos agrícolas experimentales o talleres artesanales e industriales, entendidos como espacios de aprendizaje práctico. Al mismo tiempo, se impulsó el estudio e investigación de las características geográficas y culturales de Galicia, con el objetivo de acercar la escuela al territorio y a la realidad social del país.
Ernestina Otero también participó en iniciativas culturales y educativas que buscaban comprender y valorar mejor la cultura gallega. En 1933, firmó el manifiesto en apoyo del Estatuto de Autonomía de Galicia junto con otras figuras de la vida intelectual y cultural.
Su carrera se vio interrumpida por la Guerra Civil, cuando fue destituida de su cargo y destinada a otro lugar durante años. A pesar de estas dificultades, posteriormente pudo retomar la docencia y continuar su labor educativa hasta que finalmente regresó a Pontevedra en 1951, donde siguió trabajando como maestra hasta el final de su vida.
Su trayectoria profesional dejó una huella importante en la renovación pedagógica y el desarrollo de la educación en Galicia. Hoy en día, su nombre sigue vinculado a premios, calles e iniciativas que reconocen su contribución a las escuelas y la vida cultural gallegas.