Elisa Sánchez Loriga fue maestra y figura pionera en la historia de la diversidad afectivo-sexual en España, reconocida por la valentía con la que desafió las normas sociales y legales de su tiempo. Formada como maestra y comprometida con la educación pública, desarrolló su carrera docente en diferentes escuelas gallegas, donde conoció a Marcela Gracia Ibeas, con quien estableció una relación personal y vital. Para formalizar su unión, Elisa adoptó una identidad masculina e incluso se bautizó con otro nombre, un gesto audaz que les permitió celebrar un matrimonio religioso y convertirse en la primera unión entre dos mujeres documentada en el Estado.
Cuando se descubrió su identidad, la pareja sufrió una intensa persecución social, judicial y mediática, perdió sus empleos y se vio obligada a huir, iniciando un exilio que las llevó fuera de Galicia e incluso a América. Su historia, olvidada durante décadas o tratada como un escándalo, ha sido recuperada como símbolo de resistencia y dignidad, y hoy Elisa es reconocida como referente en la lucha por los derechos LGTBIQ+ y en la memoria de las mujeres que enfrentaron las imposiciones morales de su tiempo.