María Casares fue una actriz gallega de teatro y cine que se convirtió en una de las figuras más destacadas de la escena cultural francesa del siglo XX tras el exilio provocado por la Guerra Civil Española. Llegó a París de niña y, a pesar de marcharse sin hablar francés, se formó en el conservatorio y se consagró en el competitivo mundo teatral, destacando por su intensidad dramática y su presencia magnética. Su carrera cinematográfica incluye papeles emblemáticos en clásicos como Los niños del paraíso, y compaginó su trabajo en el cine con una dilatada trayectoria teatral, donde se especializó en grandes papeles trágicos y literarios.
Su trabajo en el teatro francés la convirtió en una de las grandes tragedias de su tiempo y en una presencia insustituible en las adaptaciones de las obras de Ibsen, Shakespeare, Hugo o Cocteau, así como en el cine con directores de la talla de Marcel Carné o Robert Bresson. La vida de Casares estuvo marcada por el exilio, el compromiso cultural y las intensas relaciones con la generación intelectual del París de posguerra —incluida una relación con Albert Camus—, lo que reforzó su identidad como mujer y artista abierta al pensamiento y las inquietudes de su tiempo. Hoy en día, es reconocida tanto en Francia como en Galicia como referente de la interpretación y la presencia femenina en el teatro europeo.