Irene González Basanta fue una futbolista gallega considerada la primera mujer futbolista documentada en España y Galicia, una auténtica pionera en un deporte que por aquel entonces estaba casi exclusivamente reservado a los hombres. Jugaba como portera y, siendo aún adolescente, empezó a participar en partidos con equipos masculinos en A Coruña, destacando por su valentía y habilidad bajo los palos. Su presencia en los terrenos de juego despertó gran interés mediático y social, convirtiéndola en una figura popular en una época en la que la práctica deportiva femenina estaba plagada de prejuicios y limitaciones.
Lejos de rendirse, decidió dar un paso más y fundó su propio equipo, Irene F.C., con el que organizó partidos y exhibiciones en diferentes localidades, llegando incluso a cobrar entrada para ver los encuentros, algo muy inusual en aquel momento. Su carrera fue corta debido a su prematura muerte, pero su historia quedó como símbolo de valentía y superación de barreras, siendo hoy reconocida como un referente para el fútbol femenino y la lucha de las mujeres por ocupar espacios en el deporte profesional.