Inés de Castro fue una noble gallega que adquirió un papel singular en la historia medieval de la península debido a su relación con el infante Pedro I de Portugal, de la cual surgió una de las historias más conocidas de la monarquía portuguesa. Tras incorporarse a la corte como dama de compañía, mantuvo una relación con el futuro rey que generó fuertes tensiones políticas, ya que su familia gallega estaba ganando influencia en los asuntos del reino. Esta situación llevó al rey Alfonso IV de Portugal a ordenar su asesinato, temiendo las consecuencias políticas de la relación. Su muerte violenta marcó un antes y un después en la vida de Pedro y en la memoria colectiva del reino.
Con la ascensión de Pedro al trono, la proclamó reina póstumamente y vengó su muerte, convirtiendo su historia en un símbolo de amor trágico, injusticia y reivindicación de la dignidad de la mujer frente al poder. La historia de Inés ha inspirado crónicas, poemas, obras de teatro y representaciones artísticas durante siglos, convirtiéndola en una de las figuras femeninas más míticas de la historia luso-gallega. Se la considera un referente por su huella cultural y literaria, así como por representar la capacidad de una mujer para influir en la política y la memoria histórica de todo un país.