Celia Rivas Caamaño fue una empresaria y transportista gallega considerada la primera mujer camionera de España, pionera en una profesión tradicionalmente reservada a los hombres. Tras la muerte de su padre, decidió ponerse al volante del camión familiar para mantener el negocio de transporte de mercancías, asumiendo rutas largas y difíciles por carreteras precarias en una época en la que la presencia femenina en el sector era prácticamente inexistente. Con su trabajo diario, demostró grandes dotes de gestión, autonomía y determinación, ganándose el respeto en un ámbito marcado por los prejuicios de género.
Con los años, no solo continuó conduciendo, sino que también amplió el negocio familiar y gestionó una pequeña flota de vehículos, convirtiéndose además en un referente en el sector. Su historia representa una ruptura simbólica con los límites impuestos a las mujeres de su época y un ejemplo de independencia económica y profesional. Hoy, se la recuerda como una figura pionera del transporte por carretera y como un modelo de valentía y emprendimiento en la memoria colectiva gallega.