Inés de Ben fue una mujer de A Coruña recordada por su participación en la defensa de la ciudad durante el asedio liderado por Francis Drake en 1589. Cuando las tropas inglesas atacaron la ciudad, Inés no se quedó de brazos cruzados: trabajó activamente reparando las murallas y transportando materiales para reforzar la defensa, contribuyendo al esfuerzo colectivo de la población para repeler la invasión. Durante los combates, fue herida por dos disparos de arcabuz mientras transportaba sacos de arena y piedra, lo que le causó graves daños en la vista y secuelas que afectaron el resto de su vida.
Tras el asedio, Inés vio saqueada su tienda y no recibió compensación oficial por las pérdidas ni por su labor de defensa, sufriendo las consecuencias de las lesiones y la precariedad económica en los años siguientes. Presentó demandas exigiendo reconocimiento y reparación, pero la documentación indica que acabó en la pobreza y fue enterrada en una fosa común tras su muerte, sin que la sociedad de la época reconociera plenamente su sacrificio. Su memoria fue recuperada en siglos posteriores como ejemplo de participación femenina en la resistencia ciudadana y en la historia de A Coruña.