Isabel Barreto fue una navegante y exploradora del siglo XVI, recordada como una de las primeras mujeres en ostentar el rango equivalente al de almirante en la historia de la navegación. Durante la gran época de la exploración española en el océano Pacífico, participó junto a su esposo, el navegante Álvaro de Mendaña, en la ambiciosa expedición que partió del Perú en 1595 en busca de las Islas Salomón, descubriendo y cartografiando archipiélagos como las Marquesas antes de que Mendaña falleciera a causa de una enfermedad. Como líder de la flota y de la expedición, asumió el mando en un momento crítico, guiando los barcos hacia Filipinas y demostrando una determinación y un liderazgo poco comunes para una mujer de la época.
Su figura histórica destaca por su valentía y por su ruptura con los roles de género tradicionales en las empresas marítimas y coloniales de su tiempo. Tras la expedición al Pacífico, Isabel continuó navegando y residiendo en diversos territorios del Imperio español, participando en nuevas empresas y defendiendo sus derechos sobre las tierras y el liderazgo que había asumido. Su vida, en parte envuelta en controversia y matices, representa un ejemplo extraordinario de la presencia femenina activa en los grandes viajes y desafíos de la era de los descubrimientos, dejando un legado que reescribe, en gran medida, el papel de la mujer en la historia naval y de la exploración.