Maruja Mallo fue una pintora y figura esencial de la vanguardia artística del siglo XX, cuya obra y espíritu creativo la convirtieron en una de las voces más singulares de la Generación del 27. Formada en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, participó intensamente en el ambiente cultural de la época junto a artistas y escritores como Salvador Dalí, Federico García Lorca y María Zambrano, y desarrolló una producción caracterizada por la fusión del realismo mágico, el surrealismo y un dinamismo cromático único que reflejaba tanto escenas populares como composiciones estructuradas. A lo largo de su trayectoria expuso en París y otros centros europeos, y su pintura fue reconocida por su originalidad y vigor creativo.
Comprometida con su tiempo, Mallo vivió el contexto de la Segunda República y el impacto de la Guerra Civil Española, lo que la llevó al exilio en América, donde continuó enseñando, investigando y exponiendo su obra. Su trayectoria internacional se desarrolló entre Montevideo, Buenos Aires y Nueva York antes de su regreso a España, consolidándose como una artista pionera que rompió barreras de género y estéticas en un panorama dominado por hombres. Su figura fue reconocida progresivamente con importantes homenajes y exposiciones, y hoy se la recuerda como un referente de la modernidad plástica española y gallega.