María Castaña, también conocida como Maricastaña o María Castiñeira, fue una gallega del siglo XIV a quien la tradición histórica sitúa como protagonista de una revuelta popular en la ciudad de Lugo. Aunque se conocen pocos datos certeros sobre su vida, los documentos conservados la vinculan con la parroquia de Cereixa, en la Tierra de Lemos, y con la ciudad de Lugo, donde tuvo lugar el episodio que la convertiría en una figura recordada en la historia y la memoria popular de Galicia.
En 1386, María Castaña participó en una revuelta contra el poder del obispo de Lugo, Pedro López de Aguiar, motivada por las cargas e impuestos que la autoridad eclesiástica imponía a la población. Durante estos acontecimientos, el mayordomo del obispo, Francisco Fernández, falleció, y María Castaña, junto con otros participantes, fue acusada de intervenir en la revuelta. Tras el juicio, se vio obligada a entregar parte de sus bienes y a pagar una indemnización a la Iglesia.
Aunque la información histórica sobre ella es limitada, su nombre quedó asociado a la participación de las mujeres en las luchas sociales de la Galicia medieval, en una época en la que su presencia en la vida pública era muy inusual.
A lo largo de los siglos, su nombre también pasó a formar parte de la cultura popular a través de la expresión «en tiempos de María Castaña», utilizada para referirse a un pasado muy lejano. Así, entre la historia y la tradición, María Castaña sigue siendo una figura que evoca el papel de la mujer en las transformaciones sociales de la historia gallega.