Las hermanas Touza, Lola, Amparo y Julia Touza Domínguez, eran tres mujeres de Ribadavia (Ourense) conocidas por su extraordinaria labor humanitaria durante la Segunda Guerra Mundial, cuando establecieron en secreto, en la estación de tren de su pueblo, una red de ayuda para judíos que huían de la persecución nazi. Gestionaban el quiosco y la cantina de la estación y, cuando los viajeros perseguidos llegaban de Francia con la intención de cruzar a Portugal, las hermanas, con la colaboración de amigos locales, los acogían, los escondían en su casa y facilitaban su traslado nocturno a la frontera para que pudieran salvar sus vidas.
Estas mujeres arriesgaron sus propias vidas y mantuvieron su labor en absoluto secreto durante décadas, incluso para sus propias familias, hasta que la historia salió a la luz tras su muerte. Su compromiso y valentía fueron reconocidos posteriormente con la colocación de una placa en su casa de Ribadavia y la plantación de un jardín conmemorativo en Israel en honor a su labor solidaria. Su historia se convierte en un símbolo de resistencia y empatía frente a la barbarie del Holocausto y en un referente gallego de dignidad y apoyo a los más vulnerables.