Isabel Zendal fue una enfermera gallega que desempeñó un papel fundamental en la Real Expedición Filantrópica de Vacunas, la primera misión sanitaria internacional de la historia, promovida entre 1803 y 1806 para llevar la vacuna contra la viruela a los territorios de ultramar del Imperio español. Como rectora del Orfanato de la Caridad en A Coruña, fue responsable del cuidado de 22 niños —algunos de ellos portadores vivos de la vacuna— durante el largo viaje en el que el virus atenuado se transmitía de brazo a brazo, una técnica vital para mantener la eficacia de la inmunización sin necesidad de conservación en frío. Su labor de cuidado, organización y protección de los más vulnerables fue esencial para el éxito de la misión y para la implementación de una campaña de salud pública que salvó miles de vidas en América y Asia.
La Organización Mundial de la Salud reconoce a Isabel Zendal como la primera enfermera en una misión internacional por su compromiso y dedicación en la expedición sanitaria, un logro que rompió barreras de género en un contexto científico y médico dominado por hombres y que la convierte en un referente histórico en la profesión. Tras la expedición, no regresó a España y permaneció en Nueva España (México), donde dejó un legado de dedicación y vocación humanitaria que se recuerda hoy no solo en la historia de la enfermería, sino también en reconocimientos contemporáneos como premios e instituciones que llevan su nombre en honor a su contribución a la salud pública.