Urania Mella Fernández fue una activista gallega comprometida con la defensa de la justicia social y con los derechos de las mujeres y de las personas trabajadoras durante los años de la Segunda República. Nacida en Vigo en el 1899, era hija del pensador anarquista Ricardo Mella y creció en un ambiente familiar muy vinculado a las ideas progresistas.
Fue una mujer ilustrada y feminista, muy culta y avanzada para su tiempo: fue maestra de piano y estudió Bellas Artes en la Escuela Municipal de Artes y Oficios de Vigo.
Desde muy nueva mostró un fuerte compromiso social. Comenzó enseñando a leer y escribir a las mujeres del barrio de Lavadores, contribuyendo a la alfabetización femenina dentro de un instante en el que la mayoría de las mujeres tenían un acceso muy limitado a la educación. Con el paso del tiempo se implicó también en organizaciones como la Unión de Mujeres Antifascistas y el Socorro Rojo Internacional, participando en iniciativas de apoyo a las personas represaliadas y en la defensa de los derechos de las mujeres.
Tras el golpe de estado de 1936 participó en la defensa del barrio vigués del Calvario, donde el paisanaje se organizó para intentar frenar el avance de las tropas sublevadas. Poco después fue detenida y sometida a un consejo de guerra en el que fue inicialmente condenada a la pena de muerte, condena que finalmente le fue conmutada por años de prisión.
Durante nueve años estuvo encarcelada en el penal de mujeres de Saturrarán, en Guipúzcoa, liberándola un mes antes de su muerte.
La represión que sufrió estuvo también marcada por el machismo y los fuertes perjuicios de género: fue calificada por las autoridades como “mala madre” por su actividad política y perdió la custodia de sus hijas. Fue liberada apenas un mes antes de su muerte.
Su historia recuerda la de muchas mujeres que, en un tiempo de grandes transformaciones, participaron activamente en la defensa de la democracia, de la igualdad y de la justicia social, dejando una huella importante en la memoria histórica de Galicia.